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Comparativa

Agujetas, contractura, calambre o desgarro: ¿cómo diferenciarlos?

Cuatro dolores musculares muy diferentes, a menudo confundidos entre sí. Así puedes reconocerlos, criterio por criterio, para saber si puedes seguir practicando deporte o si debes consultar.

1 minuto para saberlo. ¿De qué dolor se trata?

Pregunta 1/8

¿Tu dolor apareció 24 a 48h después del esfuerzo, sin que lo sintieras durante el ejercicio?

Deportista sintiendo dolor muscular tras el esfuerzo

La comparativa de un vistazo

El momento de aparición del dolor suele ser el indicio más fiable para diferenciar estas cuatro situaciones.

CriteriosAgujetasContracturaCalambreDesgarro
Momento de aparición24 a 48h después del esfuerzoDespués del esfuerzo, progresivoDurante el esfuerzo, bruscoDurante el esfuerzo, brusco
Tipo de dolorDifuso, sordoLocalizado, rigidezMuy intenso, breveVivo, intenso, localizado
Duración2 a 5 díasAlgunos díasDe segundos a minutosVarias semanas
A la palpaciónSensible de forma difusaMúsculo duro, contraídoMúsculo contraído durante la crisisDolor vivo, a veces un hueco palpable
¿Se puede seguir practicando deporte?Sí, adaptándoloSí, con precauciónNo, mientras dura la crisisNo, hace falta parar
¿Hay que consultar?No, salvo que sea atípicoRaramenteRaramente, salvo si se repiteSí, para evaluar la gravedad
Nuestra opinión: El criterio más fiable no es la intensidad sentida en el momento, sino el momento de aparición del dolor. Un dolor que empieza durante el esfuerzo nunca tiene el mismo origen que uno que aparece dos días después.

¿Qué hacer en cada caso?

  • Agujetas: reposo relativo, hidratación, reanudación progresiva. Consulta nuestra página dedicada a las agujetas.
  • Contractura: estiramientos suaves, calor, fortalecimiento progresivo. Ver la contractura muscular.
  • Calambre: estiramiento inmediato del músculo, hidratación y aporte de sales minerales para prevenir que se repita.[2]
  • Desgarro o tirón: parar la actividad, hielo, valoración médica si es necesario. Ver desgarro, elongación y tirón.
La opinión del fisio: Ante la duda entre una contractura y un desgarro, una referencia sencilla: si puedes reproducir un movimiento de estiramiento del músculo sin dolor vivo y localizado, probablemente sea una contractura. Si el gesto despierta un dolor preciso e intenso, tómatelo en serio.

¿Cómo saber con precisión a qué dolor te enfrentas?

Más allá de la tabla comparativa, tres señales concretas te ayudan a afinar tu diagnóstico incluso antes de consultar.

1. El momento exacto en que apareció el dolor

Es el indicio más fiable. Un dolor sentido durante el propio esfuerzo orienta hacia un calambre o un desgarro. Un dolor que progresa en las horas siguientes al esfuerzo sugiere una contractura. Un dolor que solo aparece al día siguiente o dos días después es la firma clásica de las agujetas.[1]

2. La localización y precisión del dolor

Un dolor difuso, presente en todo el músculo, orienta hacia las agujetas. Un dolor que puedes señalar con el dedo, en un punto preciso, sugiere más bien una contractura, un calambre durante la crisis, o una lesión más seria como un desgarro.

Consejo: Intenta señalar la zona dolorida con un solo dedo. Si no lo consigues y toda la zona está sensible, piensa en agujetas. Si puedes señalar un punto preciso, piensa en contractura o desgarro.

3. La evolución en el tiempo

Las agujetas mejoran progresivamente en 2 a 5 días.[1] La contractura tarda unos días en resolverse con estiramientos suaves. El calambre desaparece en pocos minutos. Un dolor que no mejora tras una semana, o que empeora, se sale del marco de una simple agujeta o contractura y merece una valoración.

4. Tu capacidad para continuar el esfuerzo

Unas agujetas o una contractura leve suelen permitir seguir entrenando, adaptando la intensidad. Un calambre obliga a parar mientras dura la crisis. Un desgarro obliga a parar por completo la actividad afectada: forzarlo suele agravar la lesión.

Unas agujetas que duelen mucho, ¿es grave?

No, la intensidad de las agujetas no es en sí misma un signo de gravedad: depende sobre todo de la intensidad del esfuerzo inusual que las provocó, no de una lesión subyacente. Las agujetas siguen siendo un dolor difuso, que aparece 24 a 48h después del esfuerzo y mejora progresivamente sin tratamiento especial.[1] Lo que debe alertarte no es la intensidad, sino un cuadro que se sale de este patrón.

Los signos que deben hacer replantear el diagnóstico

Un dolor muy localizado en lugar de difuso, una hinchazón marcada, un hematoma visible, o un dolor que empeora en lugar de mejorar tras 3 a 4 días ya no corresponden al perfil de unas simples agujetas. En estos casos, es más prudente considerar una contractura más marcada, o incluso una lesión muscular, y pedir una valoración.

Nuestra opinión: El miedo a las agujetas suele ser más limitante que las agujetas en sí. En la inmensa mayoría de los casos, no necesitan ni reposo estricto ni consulta: incluso se recomienda una reanudación progresiva de la actividad.

Qué hacer mientras esperas a que se pase

Hidratación, movimiento suave y ligero (caminar, bicicleta a baja intensidad) y paciencia: las agujetas siguen su curso en 2 a 5 días. No existe una solución milagrosa que acelere de forma significativa la recuperación, a pesar de lo que a veces se escucha.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé con precisión si mi dolor es agujetas, contractura, calambre o desgarro?

Tres señales ayudan a decidir: el momento de aparición del dolor (durante el esfuerzo o 24 a 48h después), su localización (difusa o precisa), y su evolución en el tiempo. Un dolor durante el esfuerzo que persiste sugiere un desgarro, un dolor difuso que aparece al día siguiente sugiere agujetas.

Unas agujetas que duelen mucho, ¿es grave?

No, la intensidad de las agujetas no es un signo de gravedad: depende de la intensidad del esfuerzo inusual que las provocó. Lo que debe alertarte es un dolor muy localizado, un hematoma visible, o la falta de mejora después de 3 a 4 días.

¿Cómo sé si son agujetas o un desgarro?

Las agujetas aparecen 24 a 48h después del esfuerzo y siguen siendo difusas.[1] El desgarro provoca un dolor brusco y localizado durante el propio esfuerzo, a veces descrito como una puñalada.[3]

¿Puede un calambre esconder un desgarro?

Un calambre clásico se relaja en pocos minutos con el estiramiento. Si el dolor persiste más allá, se vuelve localizado e impide continuar el esfuerzo, hay que considerar una lesión muscular en lugar de un simple calambre.

¿Hay que consultar por una contractura muscular?

Raramente con urgencia, pero si la rigidez persiste más de una semana o empeora, una valoración es útil para descartar una lesión más seria.

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Thibault Vignais, fisio del deporte

Contenido escrito por Thibault Vignais

Fisioterapeuta del deporte y osteópata, cofundador de HOPP

Eslogan de HOPP: Get back in the game

Para saber más

Referencias científicas

  1. Cheung K, Hume PA, Maxwell L. Delayed onset muscle soreness: treatment strategies and performance factors. Sports Medicine, 2003;33(2):145-164. PubMed : pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/12617692
  2. Miller KC, Stone MS, Huxel KC, Edwards JE. Exercise-associated muscle cramps: causes, treatment, and prevention. Sports Health, 2010;2(4):279-283. PubMed : pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/23015948
  3. Mueller-Wohlfahrt HW, Haensel L, Mithoefer K, et al. Terminology and classification of muscle injuries in sport: the Munich consensus statement. British Journal of Sports Medicine, 2013;47(6):342-350. PubMed : pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/23080315

Esta página se basa en publicaciones científicas revisadas por pares. Sigue siendo una herramienta de autoevaluación general y no sustituye el consejo médico.