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Mi ejercicio favorito como fisio, si solo pudiera elegir uno

Si tuviera que elegir un solo ejercicio para recetar a mis pacientes durante el resto de mi carrera, sería el windmill. Sin dudarlo. En un solo movimiento, este ejercicio trabaja la zona lumbar, las caderas y los hombros, en movilidad, en fortalecimiento, en control motor. Se adapta a todos los niveles, del sedentario al deportista de alto nivel, y se practica en cualquier sitio, sin material. Esto es por qué estoy convencido desde hace años, y a quién se lo recomiendo.

Por 29 August 2026 8 min de lectura
Mi ejercicio favorito como fisio, si solo pudiera elegir uno

El windmill por su versatilidad

El windmill puede parecer complejo a primera vista. El movimiento es poco habitual, exige coordinación y cierta conciencia corporal. Pero una vez dominado, es uno de los ejercicios más completos que existen: utilizable en movilidad sin carga para empezar, o en fortalecimiento con carga progresiva para buscar más fuerza y estabilidad. Es esta doble naturaleza la que lo convierte en una herramienta tan valiosa en consulta.

El windmill para la zona lumbar

El windmill combina dos movimientos que considero de los más descuidados en rehabilitación: la inclinación lateral y la rotación de la columna lumbar. La gran mayoría de los programas de fortalecimiento de espalda trabajan la flexión y la extensión, la plancha, el peso muerto, las extensiones lumbares. Pero en la vida real no nos movemos solo de adelante hacia atrás.

Caminar, correr, girarse para coger algo, hacer jardinería, cargar a un niño: todas estas acciones implican rotaciones e inclinaciones del tronco. No entrenarlas es dejar la espalda expuesta en cuanto se sale del eje sagital. El windmill soluciona esto en un solo ejercicio, lo que lo convierte en mi elección número uno para el trabajo de movilidad funcional de la zona lumbar.

El windmill para las caderas

La rigidez de las caderas es un tema recurrente en mis sesiones de rehabilitación. Está en el origen de numerosas compensaciones: zona lumbar, rodillas, hombros, y afecta tanto al sedentario que está sentado todo el día como al deportista que nunca hace trabajo de movilidad específico.

Lo que hace al windmill especialmente interesante para las caderas es que moviliza esta articulación de pie, en carga, en una posición funcional. No es un estiramiento pasivo en el suelo, es un trabajo activo de la cadera en un contexto cercano a lo que el cuerpo encuentra en la vida real. El efecto sobre la movilidad de cadera es rápido y perceptible desde las primeras sesiones.

El windmill para los hombros

El windmill es un ejercicio de elección para la estabilidad de hombro, y ahí reside su particularidad respecto a la mayoría de los ejercicios de hombro clásicos.

En la mayoría de los ejercicios, es el brazo el que se mueve respecto al cuerpo. En el windmill es al revés: el brazo permanece fijo por encima de la cabeza, y es el cuerpo el que se desplaza debajo de él. Esta configuración crea un trabajo de estabilidad dinámica del hombro que fortalece en profundidad el manguito rotador y mejora el control articular. El resultado: un hombro más estable, más fuerte, y menos expuesto a las lesiones por sobrecarga.

¿A quién recomiendo el windmill?

A muchos de mis pacientes, porque los beneficios de este ejercicio se aplican a perfiles muy diferentes. Estos son los tres que veo beneficiarse con más frecuencia.

Los pacientes con lumbalgia

Cuando recibo a un paciente con lumbalgia al que le falta movilidad, y es el caso de la gran mayoría, el windmill forma parte de mis primeras herramientas. Requiere un aprendizaje técnico: el movimiento no se improvisa, y es mejor empezar sin carga para dominar la coordinación antes de buscar amplitud.

Pero una vez dominado, es una baza importante en la rehabilitación lumbar. Al trabajar simultáneamente la movilidad, la estabilidad y el control motor en rotación e inclinación, prepara la espalda para todas las cargas de la vida diaria, mucho mejor que una plancha estática.

Los deportistas rígidos y poco motivados por los estiramientos

Muchos deportistas saben que les falta flexibilidad, pero no tienen ni el tiempo ni las ganas de dedicar 20 minutos a estiramientos al final de la sesión. Lo entiendo. El windmill es la respuesta a este problema: en un solo ejercicio se trabajan muchas cosas.

Zona lumbar en rotación e inclinación, caderas en movilidad activa, hombro en estabilidad dinámica, isquiotibiales en estiramiento activo, aductores solicitados. Para un deportista rígido, con poco tiempo o motivación para un trabajo de movilidad largo, 3 minutos de windmill por la mañana y por la noche tienen un impacto real y medible en la calidad del movimiento.

Los sedentarios

Es sin duda el perfil que más se beneficia del windmill. Al sedentario le falta movimiento, control motor, activación profunda del core y conciencia corporal. Suele estar rígido, desconectado de ciertas zonas de su cuerpo, y poco acostumbrado a moverse en el espacio.

El windmill responde a todos estos déficits a la vez: vuelta del movimiento, mejora del control motor, activación del core profundo, estabilidad del hombro. Y todo eso en 3 minutos de esfuerzo, sin material, de pie en el salón de casa. Suele ser el ejercicio que receto primero para devolver al cuerpo sedentario el gusto y la capacidad de moverse.

En qué momento recomiendo el windmill

La dosis que receto con más frecuencia: 3 series de 5 repeticiones por cada lado. Es suficiente para obtener un efecto, para que nunca sirva de excusa para no hacerlo, y fácil de integrar en cualquier rutina. Pero el momento del día también cuenta.

Mañana y noche para el sedentario

Para el sedentario, recomiendo dos sesiones cortas al día. 5 repeticiones por cada lado por la mañana para poner el cuerpo en marcha, despertar las articulaciones y desbloquear la espalda antes de las horas sentado. 5 repeticiones por cada lado por la noche para eliminar las malas posturas acumuladas durante el día, liberar tensiones y preparar el cuerpo para la noche. Este ritual sencillo, menos de 5 minutos en total, cambia la calidad del cuerpo a largo plazo.

Varias veces al día para una lumbalgia

En fase de lumbalgia, el windmill sin carga se convierte en una herramienta de gestión del dolor en el día a día. Suelo recetar de 3 a 5 sesiones cortas repartidas a lo largo del día: al despertar, antes y después de comer, a última hora de la tarde, antes de acostarse. Estas microdosis de movimiento mantienen la movilidad lumbar, evitan la rigidez progresiva, y mantienen la circulación en los tejidos, lo que favorece la cicatrización y reduce el dolor de fondo. Siempre, claro está, respetando los criterios de la ECE: sin dolor superior a 3/10 durante el movimiento.

En activación antes del deporte

Para el deportista, el windmill encuentra su lugar en el calentamiento. 5 repeticiones por cada lado antes de una sesión de carrera, de musculación o de deporte de equipo bastan para activar la zona lumbar, las caderas y el hombro de forma funcional. Es una preparación articular completa que reduce el riesgo de lesión y mejora la calidad del gesto deportivo desde los primeros minutos del esfuerzo. Muchos de mis pacientes que lo han integrado en su rutina ya no se calientan sin él.

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Preguntas frecuentes — El windmill

¿Cómo encuentro este ejercicio para practicarlo?

El windmill está bien documentado en vídeo, entre otros en nuestro canal de YouTube. Busca «windmill kettlebell» o «windmill movilidad» para encontrar demostraciones. En HOPP encontrarás el ejercicio en vídeo con las explicaciones del gesto a realizar y los errores a evitar directamente en tu panel, integrado en tu programa de cuidados.

¿Cómo puedo asegurarme de hacerlo bien?

El windmill es un ejercicio técnico que requiere un aprendizaje progresivo. Algunas referencias esenciales para empezar bien:

  • Empieza sin carga, simplemente colocando la mano en prolongación del brazo levantado. Domina el movimiento antes de introducir un peso.
  • Mantén el brazo levantado perfectamente vertical durante todo el movimiento; es él el que permanece fijo, es el cuerpo el que baja.
  • Mira tu mano elevada durante el ejercicio: ayuda a mantener la rotación del tronco y a controlar el hombro.
  • Baja lentamente a lo largo de la pierna delantera, no busques ir rápido, sino sentir cada zona que trabaja.

Si sientes un dolor claro durante el movimiento, reduce la amplitud o hazlo sin carga. El windmill debe generar una sensación de trabajo y a veces de estiramiento, no un dolor agudo.

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