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Cómo se siente uno tras una operación del LCA: la mirada del fisio

Se habla mucho de la rehabilitación del LCA, de los plazos de vuelta, de los protocolos, de las pruebas de vuelta al deporte. Pero se habla poco de lo que pasa en los primerísimos días después de la operación. Y sin embargo, es ahí donde se juega mucho: la calidad de esta fase precoz condiciona directamente el resto de la rehabilitación. Como fisio, he acompañado a cientos de pacientes tras una cirugía de LCA. Esto es lo que observo, lo que les digo, y lo que me hubiera gustado que alguien les dijera antes de la operación.

Por 29 August 2026 8 min de lectura
Cómo se siente uno tras una operación del LCA: la mirada del fisio

Los primeros días postoperatorios son dolorosos

He querido compartir mi experiencia sobre los primeros días postoperatorios del LCA porque constato que la mayoría de mis pacientes se sorprenden de su estado durante la primera semana. Tenían en mente los plazos de vuelta a correr y al deporte, pero no las dificultades de los primeros días. Esta mala sorpresa puede convertirse rápidamente en angustia, y la angustia no es una buena aliada para la rehabilitación.

El dolor ligado a la cirugía de rodilla

Aunque la operación del ligamento cruzado anterior es una cirugía habitual, es un acto quirúrgico invasivo. El cirujano corta, extrae, atornilla, tira, sutura. Todos ellos gestos traumáticos para la rodilla, que hacen reaccionar al cuerpo de forma clásica: dolor, hinchazón, inflamación. El objetivo del cuerpo es cicatrizar, pero eso duele.

Aunque el traumatólogo prescriba analgésicos, el dolor está presente en prácticamente todos mis pacientes. Suele variar de 1 a 4/10, no es insoportable, pero tampoco es despreciable. No hay que esperar estar tranquilo en casa. Incluso con analgésicos, el edema de la rodilla pone los tejidos en tensión y tira constantemente. Esa sensación de tirantez constante, incluso sin dolor franco, es agotadora. Los primeros días son, por tanto, bastante duros: molestia permanente, ligero dolor de fondo, imposibilidad de encontrar una postura realmente cómoda.

El dolor ligado a la rigidez

El edema no solo provoca molestia, también genera una rigidez importante de la rodilla. En los primeros días postoperatorios, la rodilla no puede doblarse ni estirarse libremente. Se pierde amplitud, y sobre todo fluidez. Cada movimiento exige un esfuerzo, cada gesto cotidiano se vuelve consciente y laborioso.

Y si se fuerza un poco demasiado la amplitud para intentar recuperar más rápido, el dolor es inmediato y la hinchazón vuelve con más fuerza. Es una trampa clásica: querer avanzar demasiado rápido en la movilidad y agravar la inflamación en lugar de calmarla. La paciencia en estos primeros días no es pasividad, es estrategia.

Las soluciones para estos primeros dolores

El punto más importante es saber todo esto antes de la operación para no llevarse una sorpresa. Después, esto es lo que recomiendo sistemáticamente a mis pacientes:

  • El hielo, aplicado 20 minutos, varias veces al día, hasta 5 veces si es necesario. Menos dolor permite una mejor relajación, y es esa relajación la que abre la puerta a la movilidad.
  • La media de compresión, muy útil en los primeros días para favorecer el drenaje y limitar la hinchazón.
  • El drenaje del hueco poplíteo y la relajación de los isquiotibiales, dos técnicas de fisioterapia sencillas que se pueden repetir solo en casa. Las utilizo en cada sesión en el postoperatorio inmediato. Menos hinchazón, menos tensión: una rodilla que duele menos y se mueve mejor.

Estos gestos parecen sencillos, pero su regularidad marca toda la diferencia. Un paciente que aplica hielo cinco veces al día progresa mucho más rápido en la primera semana que uno que lo hace una sola vez.

El impedimento funcional suele estar subestimado por los pacientes

Constato una verdadera diferencia entre un paciente al que operan por primera vez de un LCA y aquellos que sufren una segunda intervención. Los pacientes ya operados son conscientes de las dificultades postoperatorias. Se han preparado para ello, han organizado su día a día en consecuencia. Esta organización cambia mucho la evolución en las primeras semanas. Los recién operados, en cambio, suelen verse desbordados.

Es difícil desplazarse los primeros días

Constato que los cirujanos dan mucha información preoperatoria sobre la operación en sí, pero que los pacientes están poco informados sobre sus capacidades funcionales reales en los primeros días. Quizá para no asustarlos, pero el efecto suele ser el contrario: la sorpresa genera mucha más ansiedad que la preparación.

Mis pacientes suelen conocer los plazos de vuelta a correr y la duración clásica de la rehabilitación, pero no son conscientes de cómo será su primera semana. Muletas, férula, y toda tu rutina diaria se ve trastocada. Caminar se convierte en un deporte. Subir escaleras, una expedición. El transporte público, un riesgo a evitar. Todo esto hay que prepararlo con antelación, para que toda tu energía se concentre en la rodilla.

Los gestos cotidianos son penosos y agotadores

Todos esos gestos naturales que haces sin pensar se convierten en esfuerzos. Y todos esos esfuerzos sumados a lo largo de un día se vuelven agotadores. Y si tu cuerpo está cansado, tu rodilla cicatrizará más lento y peor. Por eso es esencial anticipar y simplificar tu día a día para poner el máximo de energía en lo que realmente importa en esta fase: la cicatrización y los cuidados.

Mi opinión como fisio del deporte

Veo a demasiados pacientes obligados a desplazarse en los primeros días postoperatorios, arrastrando una rodilla sensible e hinchada en el transporte o las escaleras. Es tiempo perdido inútilmente y a veces un retroceso.

Cuando te operan de un LCA, las dos primeras semanas solo debes ocuparte de tu rodilla. Hielo, ejercicios de drenaje, relajación de los isquiotibiales, descanso. Tu cuerpo debe poner toda su energía en la cicatrización. Cada esfuerzo innecesario fuera de casa es energía robada a tu recuperación.

Mis recomendaciones de fisio para prepararte lo mejor posible antes de una operación de LCA

Como decía, la preparación y la organización son las claves de una rehabilitación que empieza bien. Esto es lo que digo a todos mis pacientes antes de la operación.

La anticipación y la organización

Como sabes que tendrás dolor y que tus desplazamientos serán penosos, debes anticiparte. Haz la compra antes de la operación, para al menos 3 semanas. No planees ninguna actividad, ningún compromiso fuera de casa durante ese periodo. Y sobre todo: elige un fisio cerca de tu casa, a pocos minutos a pie o en un trayecto corto en coche.

He visto demasiadas veces a pacientes venir a verme dos días después de su operación en transporte público. El beneficio de la sesión quedaba anulado de inmediato por las escaleras de la estación de metro, el estar de pie mucho rato y los esfuerzos del desplazamiento. En un primer momento, la cercanía prima sobre la reputación. Podrás desplazarte a ver a un fisio más lejos más adelante, pero no las dos primeras semanas. Es el gran error a evitar.

La paciencia al principio puede hacerte ganar tiempo para la vuelta

La prioridad de los primeros días es clara: deshinchar la rodilla y recuperar una extensión completa. Para ello, hay que dejar la rodilla lo más relajada posible. No siempre es fácil cuando duele, pero es la relajación lo más eficaz en esta primera etapa de la rehabilitación.

Constato con demasiada frecuencia pacientes que aplican hielo una sola vez al día, que permanecen en tensión por el dolor, y que no logran extender la rodilla rápidamente. A menudo es la tensión de los isquiotibiales la que mantiene la rodilla en flexo, ligeramente flexionada de forma permanente. Si estás bien relajado, podrás hacer un trabajo de movilidad de la rótula: un ejercicio sencillo, discreto y sorprendentemente eficaz para desbloquear una rodilla en los primeros días. Suele ser el primer ejercicio que doy, y los pacientes siempre se sorprenden de su efecto.

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Preguntas frecuentes — Operación de LCA

¿Voy a tener dolor sí o sí en el postoperatorio?

Mi observación: alrededor del 80 % de mis pacientes tienen dolor durante la primera semana. El dolor rara vez es intenso, pero está presente y es constante. Dicho esto, algunos cirujanos proponen mantener una anestesia local unos días después de la operación. Encuentro el resultado muy bueno: sin dolor, la relajación es inmediata, lo que permite mover mejor la rodilla desde los primeros días y acelerar la recuperación de la movilidad.

¿Cuánto dura esta fase de dolor y limitación?

Generalmente entre 1 y 3 semanas según el paciente. La variabilidad depende de varios factores: la técnica quirúrgica, la calidad del tratamiento de las primeras 48 horas, el rigor del uso del hielo, y la capacidad del paciente para descansar de verdad. Pasado este punto, los desplazamientos vuelven a ser posibles progresivamente, el dolor de fondo se atenúa, y la rehabilitación entra en una fase más activa y menos limitante.

¿Puedo pasar las primeras semanas postoperatorias sin fisio?

Sí, es posible, y podemos acompañarte para ello a través de HOPP. Pero hace falta rigor y un trabajo diario sin fallos: hielo múltiples veces, ejercicios de drenaje, movilidad de la rótula, relajación de los isquiotibiales. Son gestos sencillos, pero su regularidad no es negociable. Un paciente autónomo y riguroso puede progresar muy correctamente sin sesión en consulta en las dos primeras semanas, siempre que esté bien guiado y no improvise nada.

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